jueves, 20 de septiembre de 2012

El origen de la palabra

En los años 20,en algún lugar no-muy-particular, un sastre ponía su tienda.
Se ubicó en un lugar no muy conocido, en unas calles no muy céntricas, donde la clientela no era muy abundante. Este caballero se llamaba Wladimir Siempre.

Su trabajo era tan bueno, que la calle se volvió de apoco concurrida.

A sus clientes les decía: Mis productos serán buenos, y mis precios bajos, mientras me mantenga en este lugar.

Y así fue como su negocio fue proliferando, su clientela se volvió estable. Y el Sr. Siempre comenzó a ganar buen dinero.

La demanda de trajes comenzó a ser mayor, y su local cada vez era mas pequeño.
Un amigo economista le recomendó que se trasladara de lugar, no era rentable estar ahí, estaba perdiendo dinero y trabajando de más, aparte le recomendó que subiera un poco sus precios. Wladimir se negó a tal afirmación, y le dijo a su amigo: Mi lema son los precios bajos, no puedo hacer eso.

El sastre se trasladó, pero mantuvo sus precios, y vio como poco a poco, la economía de su empresa se expresaba ya en números rojo. Por lo tanto decidió subir sus precios.

Paralelamente, una señora comenzó a correr el rumor a pueblos cercanos de que el sastre Siempre tenia los precios mas bajos de todo el País. Rápidamente se desató una fuerte disyuntiva con respecto al sastre, ya que el rumor no era cierto.

Las ventas del sastre disminuyeron, las deudas se acrecentaron, y todo concluyó con la clausura de su empresa.

El sastre, muy apenado, nunca pudo explicarle a la gente extranjera que los precios eran bajos sólo bajo ciertas condiciones, en situaciones óptimas.

Y por lo tanto, Siempre, comprendió que hasta su nombre no era bien entendido a veces.

2 comentarios:

  1. muy buen cuento! inesperado, lo que siempre se espera de una lectura así :)

    Isabelina

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